Siempre me ha gustado caminar y descubrir lugares. La fotografía llegó después, casi de forma natural, como una manera de conservar los recuerdos de las excursiones y compartir con otras personas aquello que veía durante el camino. De hecho, quienes me conocen saben que suelo decir una frase que resume perfectamente mi manera de entender esta afición: primero hago fotos y después camino.
No me considero fotógrafo profesional ni artista. Soy simplemente un aficionado al senderismo que disfruta recorriendo la naturaleza cámara en mano. Mis fotografías nacen de esa pasión por explorar senderos, calas, acantilados y rincones especialmente bellos de Mallorca, aunque también he tenido la oportunidad de recorrer y fotografiar lugares tan especiales como el Camí de Cavalls de Menorca, diversas etapas del Camino de Santiago y tramos de la histórica Vía Francigena en Italia.
Cuando hago fotografías no busco únicamente las vistas más espectaculares. También me interesan los detalles del recorrido, los caminos, la vegetación, la flora, los animales, las formaciones rocosas y aquellos pequeños descubrimientos que forman parte de la experiencia de llegar a un lugar.
Entre mis aficiones más curiosas destaca la pareidolia, esa capacidad de descubrir figuras, rostros y formas reconocibles donde aparentemente no existen. Muchos de quienes siguen mis fotografías conocen bien esta pasión, que me invita a observar el paisaje con una mirada diferente y a encontrar pequeñas historias escondidas en la naturaleza.
Nada de esto sería posible sin la colaboración de mi mujer, Dana, compañera imprescindible en todas las excursiones. Ella es la guía, la organizadora y, en muchas ocasiones, la responsable de descubrir los caminos que posteriormente terminan formando parte de mis reportajes fotográficos.
Cada fotografía está asociada a una vivencia personal, a una caminata, a una conversación o simplemente a la satisfacción de haber alcanzado un rincón especial después de varios kilómetros de recorrido. Pero más allá del recuerdo personal, existe una motivación que da sentido a este trabajo: intentar acercar Mallorca a aquellas personas que, por diferentes circunstancias, no pueden visitarla, así como a quienes, siendo de origen mallorquín, viven lejos de la isla y desean mantener vivo el vínculo con su tierra.
Mi mayor satisfacción no es obtener una fotografía perfecta, sino compartir la belleza de los lugares que visito y transmitir el respeto, la admiración y el cariño que siento por ellos.
Las imágenes que forman parte de este museo digital son una selección de excursiones y experiencias vividas a lo largo de los años, compartidas con la ilusión de quien sigue disfrutando cada salida al campo como el primer día.
Mi más sincero agradecimiento a Kairoi Art por su interés, confianza y dedicación a la difusión del patrimonio cultural y natural de nuestras islas, así como por hacer posible que estas imágenes formen parte de este museo digital.